jueves, 28 de febrero de 2013

ROMANCE DEL REY DON RODRIGO


La batalla de Guadalete  
Los vientos eran contrarios,
   la luna estaba crecida,
   los peces daban gemidos
    por el mal tiempo que hacía,
   cuando el rey don Rodrigo
   junto a la Cava dormía,
   dentro de una rica tienda
   de oro bien guarnecida.
   Trescientas cuerdas de plata
   que la tienda sostenían,
   dentro había doncellas
   vestidas a maravilla;
   las cincuenta están tañendo
   con muy extraña armonía,
   las cincuenta están cantando
   con muy dulce melodía.
   Allí hablara una doncella
   que Fortuna se decía:
   Si duermes don Rodrigo,
   despierta por cortesía,
   y verás tus malos hados,
   tu peor postrimería,
   y verás tus gentes muertas
   y tu batalla rompida,
   y tus villas y ciudades
   destruidas en un día:
   tus castillos, fortalezas,
   otro señor los regía.
   Si me pides quién lo ha hecho
   yo muy bien te lo diría:
   ese conde don Julián
   por amores de su hija,
   porque se la deshonraste
   y más de ella no tenía.
  Juramento viene echando
  que te ha de costar la vida.'
  Despertó muy congojado
  con aquella voz que oía
  con cara triste y penosa
  de esta suerte respondía:
  `Mercedes a ti, Fortuna,
  de esta tu mensajería.'
  Estando en esto allegó
  uno que nuevas traía:
  como el conde don Julián
  las tierras le destruía.

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