domingo, 27 de enero de 2013

EL TRIUNFO DE LOS MEDIOCRES

Mañana es 28 de enero, Día de la Enseñanza, un día para celebrar la importantísima labor que realizamos los docentes. Pero, desgraciadamente, cada año nos ponen más difícil el desempeño de nuestra profesión: desciende la inversión en educación, se cierran centros, se aumentan las ratios de alumnos por aula, se despide al personal interino, se siguen reduciendo las plantillas en los centros, no se cubren las bajas y los profesores que aún seguimos trabajando tenemos que hacer el doble o el triple cobrando menos... Vemos que se está favoreciendo la educación privada y concertada mientras se empeora nuestra educación pública... Y mientras nosotros, ¿Qué hacemos? Quejarnos en los pasillos, ir a trabajar cuando hay huelga (porque, ¿Para qué hacer huelga si no sirve para nada?), alguno, de los más atrevidos, ir a alguna manifestación y luego ver que nuestras condiciones laborales empeoran y tragar con todo lo que venga. Porque, tal y como están las cosas, lo importante es tener trabajo, ¿no?  Y reflexionando sobre todo esto, he encontrado en mi correo un texto interesantísimo de Forges titulado "El triunfo de los mediocres" y he llegado a la conclusión de que Forges lleva toda la razón: estamos instalados todos en la mediocridad, ya   que nos dirigen políticos mediocres pero es que también nosotros mismos somos mediocres porque somos incapaces de luchar contra lo que nos parece injusto, porque hacemos oídos sordos a los problemas que nos rodean y sólo nos preocupamos cuando nos afectan a nosotros, porque nos reímos del que se esfuerza y admiramos al que consigue el éxito fácilmente, porque no somos auténticos para manifestar abiertamente lo que pensamos, porque somos un ganado fácil de manejar y pisotear... Por tantas y tantas razones... 

Y pensando en todo esto,  me ha venido a la cabeza una obra magistral del gran Saramago, Ensayo sobre la lucidez y me he dado cuenta de lo lejos que estamos de la ciudadanía que aparecía en la novela, una ciudadanía que se comportaba con valentía frente a las corruptelas del poder político.¡Qué utopía y qué ejemplo de lucidez!  

Sólo me queda pediros que leáis "El triunfo de los mediocres" porque este texto os hará reflexionar sobre las causas de nuestra mediocridad, sobre lo que somos y sobre lo que podríamos ser.  Gracias Forges por tus palabras, todas ellas verdades como puños, lejos de la mediocridad y cerca de la excelencia.

    


Quienes me conocen saben de mis credos e idearios. Por encima de éstos, creo que ha llegado la hora de ser sincero. Es, de todo punto, necesario hacer un profundo y sincero ejercicio de autocrítica, tomando, sin que sirva de precedente, la seriedad por bandera.


Quizá ha llegado la hora de aceptar que nuestra crisis es más que económica, va más allá de estos o aquellos políticos, de la codicia de los banqueros o la prima de riesgo.

Asumir que nuestros problemas no se terminarán cambiando a un partido por otro, con otra batería de medidas urgentes, con una huelga general, o echándonos a la calle para protestar los unos contra los otros.

Reconocer que el principal problema de España no es Grecia, el euro o la señora Merkel.
Admitir, para tratar de corregirlo, que nos hemos convertido en un país mediocre. Ningún país alcanza semejante condición de la noche a la mañana. Tampoco en tres o cuatro años. Es el resultado de una cadena que comienza en la escuela y termina en la clase dirigente.

Hemos creado una cultura en la que los mediocres son los alumnos más populares en el colegio, los primeros en ser ascendidos en la oficina, los que más se hacen escuchar en los medios de comunicación y a los únicos que votamos en las elecciones, sin importar lo que hagan, alguien cuya carrera política o profesional desconocemos por completo, si es que la hay. Tan solo porque son de los nuestros.
Estamos tan acostumbrados a nuestra mediocridad que hemos terminado por aceptarla como el estado  natural de las cosas. Sus excepciones, casi siempre, reducidas al deporte, nos sirven para negar la evidencia.

- Mediocre es un país donde sus habitantes pasan una media de 134 minutos al día frente a un televisor que muestra principalmente 
basura.

- Mediocre es un país que en toda la democracia no ha dado un solo presidente que hablara inglés o tuviera unos mínimos conocimientos sobre política internacional.

- Mediocre es el único país del mundo que, en su sectarismo rancio, ha conseguido dividir, incluso, a las asociaciones de víctimas del terrorismo.

- Mediocre es un país que ha reformado su sistema educativo tres veces en tres décadas hasta situar a sus estudiantes a la cola del mundo desarrollado.

- Mediocre es un país que tiene dos universidades entre las 10 más antiguas de Europa, pero, sin embargo, no tiene una sola universidad entre las 150 mejores del mundo y fuerza a sus mejores investigadores a exiliarse para sobrevivir.

- Mediocre es un país con una cuarta parte de su población en paro, que sin embargo, encuentra más motivos para indignarse cuando los guiñoles de un país vecino bromean sobre sus deportistas.

- Mediocre es un país donde la brillantez del otro provoca recelo, la creatividad es marginada –cuando no robada impunemente- y la independencia sancionada.

- Mediocre es un país en cuyas instituciones públicas se encuentran dirigentes políticos que, en un 48 % de los casos, jamás ejercieron sus respectivas profesiones, pero que encontraron en la Política el más relevante modo de vida.

- Es Mediocre un país que ha hecho de la mediocridad la gran aspiración nacional, perseguida sin complejos por esos miles de jóvenes que buscan ocupar la próxima plaza en el concurso Gran Hermano, por políticos que insultan sin aportar una idea, por jefes que se rodean de mediocres para disimular su propia mediocridad y por estudiantes que ridiculizan al compañero que se esfuerza.

- Mediocre es un país que ha permitido, fomentado y celebrado el triunfo de los mediocres, arrinconando la excelencia hasta dejarle dos opciones: marcharse o dejarse engullir por la imparable marea gris de la mediocridad.

- Es Mediocre un país, a qué negarlo, que, para lucir sin complejos su enseña nacional, necesita la motivación de algún éxito deportivo.
                                                                               ANTONIO FRAGUAS DE PABLOS (FORGES) 

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