jueves, 17 de enero de 2013

COMENTARIO LITERARIO, "EL CLÉRIGO Y LA FLOR"



De un clérigo leemos     que era de sesos ido,
y en los vicios del siglo    fieramente embebido;
pero aunque era loco    tenía un buen sentido:
amaba a la Gloriosa    de corazón cumplido.

Como quiera que fuese    al mal acostumbrado,
en saludarla siempre    era bien acordado;
y no iría a la iglesia,    ni a otro mandado
sin que antes su nombre    no hubiera aclamado

Decir no lo sabría    por qué causa o razón
(nosotros no sabemos    si se lo buscó o non)
dieron sus enemigos    asalto a este varón
y hubieron de matarlo,    déles Dios su perdón.

Los hombres de la villa,    y hasta sus compañeros,
que de lo que pasó    no estaban muy certeros,
afuera de la villa,    entre unos riberos
se fueron a enterrarlo,    mas no entre los diezmeros.

Pesóle a la Gloriosa    por este enterramiento,
porque yacía su siervo    fuera de su convento;
aparecióse a un clérigo    de buen entendimiento
y le dijo que hicieron    un yerro muy violento.

Ya hacía treinta días    que estaba soterrado:
en término tan luengo    podía ser dañado;
dijo Santa María:    «Es gran desaguisado
que yazga mi notario    de aquí tan apartado.

Te mando que lo digas:    di que mi cancelario
no merecía ser    echado del sagrario;
diles que no lo dejen    allí otro treintenario
y que con los demás    lo lleven al osario.»

Preguntóle el clérigo    que yacía adormentado:
«¿Quién eres tú que me hablas?    dime quién me ha mandado,
que cuando dé el mensaje,    me será demandado
quién es el querelloso,    o quién el soterrado».

Díjole la Gloriosa:    «Yo soy Santa María,
madre de Jesucristo    que mamó leche mía;
el que habéis apartado    de vuestra compañía
por cancelario mío    con honra lo tenía.

El que habéis soterrado    lejos del cementerio
y a quien no habéis querido    hacerle ministerio
es quien me mueve a hacerte    todo este reguncerio:
si no lo cumples bien,    corres peligro serio.»

Lo que la dueña dijo    fue pronto ejecutado:
abrieron el sepulcro    como lo había ordenado
y vieron un milagro    no simple, y sí doblado;
este milagro doble    fue luego bien notado.

Salía de su boca,    muy hermosa, una flor,
de muy grande hermosura,    de muy fresco color,
henchía toda la plaza    con su sabroso olor,
que no sentían del cuerpo    ni un punto de hedor.

Le encontraron la lengua    tan fresca, y tan sana
como se ve la carne    de la hermosa manzana:
no la tenía más fresca    cuando a la meridiana
se sentaba él hablando    en medio la quintana.

Vieron que esto pasó    gracias a la Gloriosa,
porque otro no podría    hacer tamaña cosa:
trasladaron el cuerpo,    cantando Specïosa,
más cerca de la iglesia     a tumba más preciosa.

Todo hombre del mundo     hará gran cortesía
si hiciere su servicio     a la Virgo María:
mientras vivo estuviere,      verá placentería
y salvará su alma     al postrimero día.

 (versión modernizada de Daniel Devoto, Ed. Castalia, «Odres Nuevos.», 1976)

  COMENTARIO:

  Localización: Este texto fue escrito por el poeta riojano Gonzalo de Berceo, primer poeta conocido en lengua castellana que desarrolló su obra en el periodo medieval, concretamente en el siglo XIII. Es uno de los autores más representativos del Mester de Clerecía, escuela poética formada por autores cultos que, guiados por su afán didáctico moral, divulgaron temas eruditos y emplearon una métrica regular, la cuaderna vía.

   Las obras de Berceo se pueden clasificar en tres grupos:

. Obras hagiográficas (vidas de santos): Vida de San Millán de la Cogolla, Vida de Santo Domingo de Silos.

. Obras de carácter litúrgico-doctrinal: Del sacrificio de la misa.

. Obras marianas, dedicadas a la Virgen María. En este apartado, la obra más importante es Milagros de Nuestra Señora, colección de veinticinco milagros protagonizados por la Virgen y  precedidos de una introducción alegórica. Los milagros que se narran proceden de fuentes latinas medievales y Berceo lo que hizo fue difundirlos en lengua romance, acercándolos a las gentes sencillas. “El clérigo y la flor” es el milagro III de esta colección y es un milagro de perdón, ya que la Virgen disculpa los pecados del clérigo por la devoción que sentía hacia ella.


   Tema: La Virgen María perdona a un pecador por la devoción que siempre había tenido éste hacia ella y obra el milagro de la flor. El milagro nos muestra cómo la Virgen se muestra muy generosa con aquéllos que le han sido devotos.

. Estructura interna: El milagro “El clérigo y la flor” es un texto escrito en poesía narrativa y, como el resto de los milagros de la obra, sigue un orden cronológico: introducción, nudo y desenlace. El texto lo podemos dividir en varias partes, atendiendo a su contenido:

 - Planteamiento: se presenta al protagonista, un clérigo que tenía muchos vicios pero que era muy devoto de la Virgen María (1-8). En las dos estrofas siguientes el clérigo es asesinado y enterrado en lugar no sagrado (versos 9-16).

 - Intervención de la Virgen María: La Virgen intercede por el pecador y pide a un clérigo que le entierren en lugar sagrado. (versos 17-40).

- Milagro de la flor y reflexión del narrador: Cuando sacan del sepulcro al clérigo se produce el doble milagro: de la boca del clérigo exhumado sale una flor que perfuma su cuerpo y su lengua está fresca como una manzana. (verso 41-52). El narrador muestra el destino final del clérigo y generaliza la enseñanza del milagro: los que son devotos a la Virgen salvarán su alma (versos 53-60).

. Estructura externa: Este texto es un ejemplo de la poesía narrativa del Mester de Clerecía en el que se transmite una enseñanza moral a través del ejemplo del clérigo. Pero además de la narración, Berceo emplea la descripción y el diálogo para acercar la historia al público. Este poema narrativo está compuesto de doce estrofas que presentan regularidad métrica. Se trata de cuadernas vías, estrofas de cuatro versos alejandrinos (catorce sílabas métricas con cesura interna), da arte mayor que riman entre sí en consonante (AAAA), siendo muy utilizadas por los autores del Mester de Clerecía.

. Análisis literario (relación fondo-forma, análisis estilístico y características del Mester de Clerecía presentes en el texto):

   El milagro “El clérigo y la flor” está relatado por un narrador en tercera persona omnisciente, que conoce completamente a sus personajes. Desde el primer verso, “De un clérigo leemos que era de sesos ido”, apreciamos como Berceo parte de un texto escrito, es decir, él no es original en los temas (que eran tomados de historias marianas escritas en latín) pero sí supo modificar, ampliar y enriquecer sus modelos, difundiendo en lengua romance las historias escritas en latín.  Para ello, Berceo empleó una lengua sencilla, familiar y cercana a las gentes.


  En las dos primeras estrofas, Berceo nos describe a un clérigo que no es un modelo a seguir,  ya que es un pecador “en los vicios del siglo fieramente embebido”, pero a pesar de sus defectos tenía una gran virtud, “amaba a la Gloriosa de corazón cumplido”.

   En las estrofas siguientes (del verso 9 al 16), el narrador relata cómo el clérigo, tras ser asesinado por sus enemigos, fue enterrado por los hombres de la villa (e incluso por sus propios compañeros) “entre unos riberos”, fuera de la tierra sagrada (“mas no entre los diezmeros”). Podemos apreciar como Berceo no se detiene a enjuiciar la conducta del clérigo (“nosotros no sabemos si se lo buscó o non) sino que sólo nos ofrece los hechos que sucedieron y muestra la decisión de la gente del pueblo: enterrar al vicioso clérigo fuera del camposanto. En principio, parece que la decisión tomada por ellos es la más adecuada, ya que el difunto era un gran pecador. Sin embargo, Berceo adopta una postura afectiva, mostrando un desenlace muy distinto al que cabía esperar: la Virgen intercede por el pecador y lo salva.

  La Gloriosa aparece en el verso 17, pidiéndole a “un clérigo de buen entendimiento “que entierren en lugar sagrado al monje pecador. Berceo introduce el estilo directo con la conversación entre la Virgen María y el clérigo que debe dar el encargo dictado por la Virgen. El empleo del diálogo sirve para acercar más la historia al público, enmarcándola en un ambiente cotidiano y familiar. La Gloriosa ordena que el clérigo pecador sea enterrado en lugar sagrado y cuándo le pregunta quién es María contesta, “Yo soy Santa María…” Estas citas en estilo directo, recuerdan el estilo oral formulario típico de los cantares de gesta, mostrando cómo los clérigos también empleaban recursos juglarescos para llamar la atención de su auditorio.

 Finalmente, se produce el doble milagro narrado en tercera persona: al clérigo enterrado le sale una flor de la boca que perfuma todo su cuerpo y su lengua está fresca y sana "como se ve la carne de la hermosa manzana". La estrofa final es una reflexión del narrador de carácter general que tiene como finalidad fomentar el culto mariano.

   Este texto, al ser una versión modernizada de Daniel Devoto, no presenta las grafías propias de un texto castellano del siglo XIII. De momento dejamos estos contenidos para cursos posteriores. En el plano fónico destacamos el predominio de la modalidad oracional enunciativa aunque también hay una oración interrogativa en el verso 30,"¿Quién eres tú que me hablas?", pregunta directa que realiza el clérigo a la Virgen y con la que Berceo consigue mayor afectividad y cercanía.
  Observamos también algunas aliteraciones del fonema /s/ en los versos 10 y 13, entre otros. 

   En el plano morfosintáctico, predominan las oraciones simples y sencillas. La narración es en tercera persona con introducción del estilo directo en las intervenciones de la Gloriosa y del clérigo al que le cuenta su mensaje. Este paso de la narración al estilo directo y el verso en el que se presenta la virgen María, "Yo soy Santa María..." nos recuerda el estilo de los cantares de gesta, lo que demuestra que aunque juglaría y clerecía eran oficios distintos, ambos tenían elementos comunes y los clérigos también emplearon recursos juglarescos para acercar sus enseñanzas al público.

   Otra figura destacada en este plano es el polisíndeton de la conjunción “y”, conjunción muy usada en la literatura medieval  con cuya repetición se hace más lento el ritmo del poema.  Además, Berceo emplea  el  hipérbaton, figura con la que manifiesta su influjo del latín y que sirve para intensificar determinados elementos. Podemos encontrar ejemplos de hipérbatos en muchos versos del poema (verso 1, 8, 45).
   Otras figuras del plano gramatical que apreciamos en el texto son la anáfora que aparece en los versos en los que el clérigo pregunta a la Virgen quién es, intensificando la forma quién:

                                «¿Quién eres tú que me hablas?    dime quién me ha mandado,
                                    que cuando dé el mensaje,    me será demandado
                                   quién es el querelloso,    o quién el soterrado».
   
 Comparten este carácter intensificador las estructuras paralelísticas de los versos 35-37, en las que la Virgen reprocha a la gente su mala actuación por apartar al clérigo de zona sagrada:

                                             "el que habéis apartado de vuestra compañía,  
                                               "El que habéis soterrado fuera del cementerio"

  Los epítetos de "hermosa flor" o sabroso olor" que aparecen en las estrofas finales le sirven al  autor para magnificar el milagro realizado por la Gloriosa.

   En el plano léxico, hay ejemplos de algunas metonimias como en el verso 1 ("era de sesos idos" por "locura"), verso 16 ( "se fueron a enterrarlo, mas no entre los diezmeros", diezmeros para referirse a fieles), expresiones coloquiales que sirven para acercar la enseñanza al público. Con esta misma finalidad, Berceo utiliza el símil en "le encontraron la lengua tan fresca, y tan sana/como se ve la carne de la hermosa manzana" donde compara la frescura de su lengua con la carne de una manzana, un fruta común que hace más cercana la reflexión a las gentes sencillas. Las sinestesias de "fresco color" o "sabroso olor" le sirven al autor para magnificar el milagro realizado por la virgen.

   El milagro “El clérigo y la flor” es un texto típico del Mester de Clerecía del siglo XIII y se ajusta a las características propias de la escuela:

   . Los textos del Mester de Clerecía narran historias encaminadas a ensalzar modelos de conductas o a transmitir una enseñanza moral a través de un ejemplo. En este milagro, con el ejemplo del clérigo pecador, Berceo nos demuestra que incluso los pecadores pueden ser salvados si han sido devotos a la Virgen María.

  . El tema es de carácter religioso.

  . La finalidad del texto es didáctica y moralizadora: los clérigos escribían sus obras con intención de instruir a sus fieles y aleccionarlos en las verdades de la fe cristiana. Para ello empleaban ejemplos amenos con un estilo popular para que el auditorio se sintiera identificados con ellos.

. Empleo de la lengua vulgar: los clérigos eran hombres cultos que escribían y conocían el latín pero empleaban la lengua romance (el castellano) para enseñar a sus feligreses.

. Uso de la cuaderna vía.

. Fidelidad a la fuente escrita. La técnica en la composición de sus obras consistía en la utilización de un texto base pero los clérigos ampliaban el texto, lo abreviaban, incluían disgresiones… La referencia a las fuentes escritas se manifiesta en este milagro en el verso uno.

. Lenguaje más cuidado y selecto que el de los juglares, como corresponde a autores más cultos. En el milagro podemos apreciar formas más cultas conviviendo con otras más coloquiales. Pero, también los clérigos empleaban fórmulas juglarescas con el objetivo de acercar sus obras al auditorio: llamadas de atención al oyente, intervención de los personajes en estilo directo como apreciamos en este milagro, etc.


     Análisis lingüístico
  En el milagro predominan los sustantivos concretos relacionados con la historia del clérigo, su enterramiento y el milagro de la virgen. Los adjetivos que aparecen el poema son adjetivos calificativos con carácter valorativo: "fieramente embebido",  "yerro muy violento", "peligro serio", "hermosa flor", grande hermosura, fresco color...   También los adverbios empleados sirven para valorar y matizar el sentido de los adjetivos a los que acompañan como en "fieramente embebido", "tan luengo" o "muy hermosa, muy grande hermosura".

  En el poema adquieren gran importancia las formas verbales de pasado: verbos en pretérito imperfecto (era, amaba, yacía...) y en pretérito perfecto simple (dieron, pasó, apareciose, dijo, abrieron...) que nos muestran la historia de este pecador perdonado por la Virgen. Pero, junto con las formas de pasado, Berceo ha sabido integrar el tiempo presente con el diálogo que mantienen la Gloriosa y el clérigo al que se le aparece para que entierren en lugar sagrado al pecador:   "Te mando que lo digas: di que mi cancelario/
no merecía ser echado del sagrario", "¿Quién eres tú que me hablas?..", "Yo soy santa María..." o "si no cumples bien corres peligro serio". De esta forma, con el empleo del presente la conversación se hace más cercana a nosotros, más coloquial y directa.

  El poema, en general, emplea oraciones simples, asequibles a un público sencillo. Y también para conectar con este público, Berceo emplea un estilo coloquial con expresiones como"un clérigo era de sesos ido", humanizando a la virgen María que, como cualquier madre, dio de mamar a su hijo, "yo soy Santa María / madre de Jesucristo que mamó leche mía", o haciendo referencia a elementos naturales como la flor o la manzana. Pero, junto con este registro popular, Berceo utiliza expresiones más cultas: soterrado, luengo, osario, cancelario, querelloso, adormentado, treintenario, Speciosa, postrimero, etc. Por lo tanto, Berceo combina el nivel culto (reflejo de su condición de eclesiástico y hombre culto) con el nivel más coloquial (para acercar la doctrina cristiana a las gentes sencillas). 

   Conclusión
   En este milagro, Berceo persigue una intención didáctica como en toda su obra, transmitiendo la doctrina cristiana de una manera sencilla para que llegara al pueblo. Nos muestra cómo la devoción a la Virgen es recompensada, ya que el clérigo de esta historia aunque era un gran pecador siempre fue fiel a la Virgen y la Gloriosa le salvará por su devoción. El texto se ajusta a todas las características del Mester de Clerecía señaladas anteriormente y nos muestra el buen hacer de Berceo, un clérigo culto con plena conciencia de su estilo que supo aclimatar los textos cultos para las gentes sencillas, presentando estructuras organizativas claras y empleando un lenguaje ingenuo y realista dotado de gran fuerza dramática. La sencillez y la  naturalidad son sus principales logros, porque como dice Benito Somalo, “La religiosidad de Berceo no se manifiesta en elevadas teologías, sino en una  familiaridad, tierna y humana”. 

9 comentarios:

  1. Me encanta tu blog !! porcierto gracias... me has salvado la vida no sabia como definir el poema me has ayudadoo mucho sigue asi ;)

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  2. madre mia me encanta tu blog gracias a el aprobe sintaxis mchas gracias sige asi
    bs mucha suerte

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  3. Diezaco en lengua GRACIAS

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  4. Estoy muy agradecida, porque no tenía idea de cómo debía explicar este milagro de "El Clérigo y la Flor", y tu explicación me ha aclarado las ideas. Un millón de gracias y te felicito!

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  5. muchas gracias explica también las poemas del Mio Cid por favor

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  6. Me has salvado la vida XD gracias

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